Haciendo referencia al aforismo que encabeza este post: yo soy mi revolución.

El pasado 30 de agosto de 2010 decidí dejar un muy buen trabajo en la UDT-IA del IIIA-CSIC, donde trabajé como Ingeniero I+D, para desarrollar mi propio proyecto, para dar rienda suelta a mis capacidades de emprendedor.

Hace unos meses inicié un proyecto y le di las oportunidades que se merecía, cada vez ha requerido más esfuerzo y atención, por eso decidí dar el paso y liderar mi propio día a día, decidí dejar atrás el que-pasaría-si… , decidí también exponerme al error, pero también al aprendizaje diario. El proyecto del que hablo es Finixer.

Start-up

El proceso es difícil, más aún cuando te encuentras con la comodidad del trabajo y el sueldo, más aún cuando te vas a enfrentar a una incertidumbre mucho mayor que la actual. Pero si algo he aprendido en estos meses es que el momento de dar el salto, el momento de tomar una decisión que “se sale” de lo común como iniciar una start-up o una spin-off sólo lo escoje uno mismo, no hay ningún patrón o receta que te asegure nada, sólo números, suposiciones y el corazón.

Sacar el proyecto adelante sin una implicación total, lo he encontrado imposible estos meses, por más suposiciones que he planteado. Además, desarrollar mi propio proyecto-negocio, basado en el cambiante Internet y el deporte, supone un reto que me apasiona.

Tantos meses de planificación, ahora toca jugar bien las cartas, disfrutar, aprender y crecer!